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HNO. PABLO DESIDERIO

Nombre Civil: François Louis Albinet.

Fecha de Nacimiento: 06/08/1900.

Lugar de Nacimiento: Centrès — Provincia de Aveyron — Francia.

Fecha de Profesión: 06/01/1917.

Fecha de Defunsión: 01/10/1958.

Estable 1900 – 1958.
Nacimiento: 06/08/1900 — Centrès — Provincia de Aveyron — Francia.
05/04/1911: Junior, Mondoví. Luego, Carrión d.l. Condes.
20/11/1913: Desembarca. Continúa como junior.
29/03/1915: Postulante.
25/12/1915: Toma de Hábito.
06/01/1917: Primera Profesión.
10/01/1922: Votos Perpetuos.
02/02/1940: Votos de Estabilidad.
Actuación: 38 años Docente en 10 Colegios; 8 años de Ecónomo; 1 año en Villa San José, varios.
1956: Ataque Cerebral.
1958: Nuevo ataque.
Fallecimiento: +01/10/1958 — 58 Años.

François Louis Albinet nació en Centrès, Provincia de Aveyron, el 6 de agosto de 1900. François, su padre. Su madre, Eulalie Carcenac. Hizo Juniorado en tres lugares: en la ficha ut supra no está nombrado Luján. Pueden seguirse los avances y compromisos en la vida marista. Si no hizo Escolasticado, sus puestos y obediencias son como sigue:
—Colegio Champagnat: ….. 1917/1923.
—Colegio Nuestra Señora de Luján: ….. 1924.
—Capilla del Señor: ….. 1925/1926
—San Luis: ….. 1927.
—Colegio Manuel Belgrano: ….. 1928.
—II Noviciado, Grugliasco, 1er. Turno: ….. 1929.
—Morón: ….. 1930/1931.
—Moreno: ….. 1932.
—Mar del Plata: ….. 1933.
—Instituto Alvear: ….. 1934/Septiembre 1945.
—Villa Champagnat, descanso hasta Febrero 1946.
—Villa San José, ayudas varias: ….. 1946.
—Mendoza: ….. 1947/1949.
—Mendoza, Ecónomo: ….. 1950/1957.
—Rafaela, Ecónomo: ….. 1958 — Fallece en esta Ciudad.

Esta labor de llevar adelante el trabajo biográfico de nuestros Hermanos, está sustentada en actitudes de colaboración insustituibles. Ellas producen un fruto fraterno que consiste en acercarnos testimonios de sus vidas, aportados por Hermanos que han convivido con ellos. En el caso del H. Pablo Desiderio, y de no pocos otros, contamos con la invariable respuesta positiva a nuestro pedido, que concreta cada vez el Hno. Roberto González. Dios lo bendiga por todo lo que su amistad con lo marista nos enriquece, en este nivel necesario, al arrimarnos datos y perfiles sobre nuestros queridos difuntos. Dios se lo pague.

En el de nuestro biografiado, su palabra es de primera fuente: en los años en que coincidieron en el Instituto Alvear, el HPD era Vicerrector, y el HRG, Regente de Estudios. En esta aproximación de tareas día a día, ya nos hace saber que, aun con buena diferencia de años, se entendían de maravillas. Y, citamos: “Porque, en el fondo, era una persona humilde, que le hacía valorar en mucho los que él veía como cualidades y talentos en sus CoHermanos.” Siete Hermanos constituían la comunidad que atendía al I. Alvear. Sea citando o diciendo, lo que sigue se lo debemos al Hermano Roberto.
Hombre reservado, de pocas palabras, las necesarias. No un introvertido. Muy respetuoso, delicado, ya sea en el trato con los Hermanos como con profesores, empleados, alumnos. Cordial y generoso con todos. Sobre todo con los alumnos mayores de agronomía, que se le acercaban en busca de apoyo, ayuda, consejo y orientación. “Además era un hombre sin vueltas. Lo del Evangelio: sí sí, no no. Conocía sólo una línea, la recta.”

“Francés de nacimiento, se conducía en todo momento como un argentino bien nacido. Era de orientación nacionalista católico; leía con fruición , cada mañana, el diario ‘Crisol’, de sólo cuatro páginas. Crisol era una hoja de ideas, en la que escribían Enrique P. Osés, Leonardo Castellani, los hermanos sacerdotes Molas Terán, y otras plumas del más alto nivel literario, filosófico, teológico, político. Y todos dentro de la más estricta ortodoxia católica.”
En referencia a algunos aspectos personales: su vida era recordarnos la presencia de Dios, al mejor estilo Champagnat, vida interior en serio: así impresionaba. No tardaron en acercársele molestias de salud, de las que citamos dos achaques: su hepatitis rebelde, que lo postraba en cama, a veces varios días. A raíz de un vuelco, una noche, conduciendo automóvil, lo aquejaban frecuentes y molestos dolores de cabeza. Sufría esos achaques, pero no hablaba de ellos. Noble de corazón, agradecía y agradecía, al médico, a enfermeros, a cuantos lo favorecían con alguna atención, por pequeña que fuera. Agradecer, un sentimiento instalado en su corazón, sin pausa.
Y, ya como punto final del aporte presente, leemos: “El HPD era ‘un hombre de sano juicio y recto criterio’, de muchos quilates, tal como exigían las Constituciones Maristas de aquellos años.”

Desde la trombosis cerebral que sufriera en Mendoza, con realismo podemos decir que su vida fue “Preparación para una muerte anunciada.” No le quedaron dudas sobre la brevedad de sus días. Se lo notó, desde entonces, más dado a las cosas de Dios, más desprendido de las pequeñas minucias de este mundo.
Los Hermanos de Rafaela, con su espíritu de proximidad y fraterna delicadeza y comunicación, le prodigaron todo su cariño y espíritu de familia. Lo destacó más de una vez. Fue preparándose para el gran paso. Silencio, recogimiento. La calma en Dios, que fuera uno de los grandes valores espirituales en su vida, fue creciendo. Suave resignación, paciencia y sacrificio. Y esa calificación tan suya de la caridad, como lo era la finura en la atención y referencia a los Hermanos, fueron como dando los últimos toques de perfección a su tan rico perfil marista.

Padeció nuevo ataque. Reacción positiva a las pocas horas, dio lugar a que pudiera confesarse y comulgar por última vez. Horas después, a las 9:40 del primer día de octubre, 1958, estando su comunidad en oración en torno suyo, partió a reunirse con la Iglesia triunfante. Con el siglo, cumplió 58 años, y 42 de vida religiosa.

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