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HNO. FAUSTO LOPEZ

Nombre Civil: Alejandro López.

Fecha de Nacimiento: 03/07/1903.

Lugar de Nacimiento: Rosario — Santa Fe — Argentina.

Fecha de Profesión: 01/01/1921.

Fecha de Defunsión: 12/12/1974.

Estable 1903 – 1974.
Nacimiento: Rosario, 03/07/1903.
03/12/1916: Junior en Luján.
01/01/1919: Toma de Hábito.
01/ 01/1921: Primeros votos.
01/ 01/1926: Profesión Perpetua.
22/12/1970: Votos de Estabilidad.
Títulos: Elemental del Magisterio – 1925. Superior del Magisterio /Secundaria – 1924 .
Actuación: Sobre todo, Celador de internos. Enfermero.
En total, 8 lugares de destino: Villa San José, Capilla del Señor, San Vicente (dos veces), Mar del Plata, Marcos Juárez (dos veces), Rafaela (dos veces); 20 años en Luján (1934 a 1955) y 11 en Casa de la Sagrada Familia (1963-1974).
+12/12/1974 — 71 Años.

López, Alejandro, es originario de Rosario, Santa Fe, donde nació el 3 de julio de 1901. Su padre, Don Félix, falleció en 1938, habiendo vivido de sus rentas. Su madre, Doña Florencia Aguirre, falleció en 1961. La casa familiar estaba en calle Río Bamba, 1458, teléf.24 – 109. En la misma ciudad de Rosario vivió su hermano Lucio, misma calle, núm. 1946 Desde su ingreso al Juniorado, fue cumpliendo normalmente las etapas de formación y emisiones de votos establecidas. Sus cuatro primeros años de profeso los vivió en Luján (1921 – 1924). Luego fue Celador de internos, Sección Mayores, en estos colegios:

Capilla del.Señor/1925 – 1926; San Vicente de La Plata/ 1927 y 1929; Mar del Plata/1928. Actuó como celador y docente simultáneamente: Marcos Juárez/1931 – 1933; Luján/1934 -1936; Como maestro de 2do. grado en Morón/1937. Era famoso un cuento de duración interminable, en entregas periódicas a sus alumnos, que iba creando a medida de irlo contando, con gran expectativa e interés, esperado por sus pequeños.
Luján, Celador Mayores y profesor/ 1938 – 1954; Marcos Juárez/1955; Rafaela, encargado de los pensionistas/ 1956 – 1960, en cuyo mes de agosto inicia su período de Gran Novicio en S. Quentin Fallavier. Retorna a Rafaela con la misma misión/1961 – 1962, con la cual finaliza un período de su vida. A partir de 1963, son sus funciones: ese año, valiosas tareas en Sgda. Familia. Desde la división provincial, 1964, es nombrado enfermero interprovincial. ¡Cuánta riqueza de facetas y, sobre todo, de alegre caridad fraterna oculta este curriculum!

Buen enfermero, gran cocinero, prestidigitador (en 1949 nos dio alguna función en nuestro Escolasticado), con humor creativo permanente, nuestro por siempre “Doctor López”. La vida del Hno. Fausto ha sido una entrega en actitud de servicio. (Ver nota final.) El Hno. Pablo Rafael, Maestro de Novicios, en alguna charla nos destacó esta actitud suya incondicional de servicio para con los Hermanos, por ejemplo, en los Retiros. “ Diga al Hno. Celador de su sección que puede comer de todo.” Y el chico, que acababa de ser atendido de una lastimadura recibida en un partido, comunicaba fielmente al Hermano el médico mensaje.
En su Segundo Noviciado, y esto me lo confirmó el Hno. Gregorio Fabián, Maestro del grupo del Hno. Fausto, un Hermano de España había caído en un estado bajo, muy bajo, de stress, hasta tener que permanecer en el lecho, varios días. El Hno. Gregorio F. encomendó a nuestro Dr. López el caso. “No sé qué “tratamiento” le aplicó”, me decía. “La cuestión es que el Hermano superó el malestar y se reincorporó al grupo sin inconvenientes.” Le pregunté: “Fausto, ¿cómo hiciste?” Me participó que le había estado conversando, explicando al Hermano las posibles causas de su malestar, pero que él había traído de Argentina un como elixir, especialmente recomendado para este tipo de mal sicosomático. Que se debía comenzar con una dosis menor, mezclada con agua, debiéndosela aumentar progresivamente. Así lo hizo, y en menos de un día mejoró el paciente. “Fausto, ¿qué le diste?” – “Le mezclé un medio geniol con agua y colorante y otro líquido que le diera sabor, y se lo fui dando en varias veces, cuidando que no le quedara a mano, porque se lo debía beber en dosis controladas (sic)… Lo que tenía el Hermano era un entripado con su Provincial, pero ya se le pasó… Fue sencillo.” Recuerdo como si fuera hoy que todo el grupo, incluido el Maestro de Novicios, estaban impresionados por la efectividad curativa del método. Guardadas las distancias, se podía distancias, se podía hacer un eco del Evangelio: “…y su fama se extendió por toda la comarca…marista. (St. Quentin Fallavier)”. El H. Fausto tenía de esas picardías a lo divino.

El H. Maestro confirmaba: “No sé cómo hizo, la cuestión es que, un mal que parecía sin retroceso – ya pensaba que debíamos devolverlo a su Provincia – en menos de dos días fue conjurado por el Hno. Fausto.” Reímos bien con Fausto, y cumplí la promesa de no decir nada al grupo. Hasta hoy, que lo narro públicamente. El hecho sucedió en 1960, siendo estudiante en Lyon, hace casi 38 años, y lo recuerdo vivamente.(Soy el Hno. José Luis Soler. Estamos en 1998.)
Extremadamente cuidadoso en sus modales y en sus expresiones, le molestaba lo chabacano y la falta de dignidad, no sólo en el porte externo – él era pulcrísimo -, sino incluso en el lenguaje. He visto y oído a Don Nicola, quintero en el colegio de Luján, excederse en alguna palabra -estábamos atendiéndonos en la enfermería de los Mayores- y, ante la inflexibilidad del Dr. López, acudir humildemente al lavabo, abrir la canilla, hacer un buche y enjuagarse, a fin de “limpiarse” de la mala palabra emitida…
Algunas “ travesuras “ no le salieron bien: en Roma recogió del andén un boleto de tren, bajando la mano hasta el piso a través del bolsillo falso de la sotana, y el control de salida se lo dijo, sin aceptarle el billete; una poesía a la madre que publicó en algún boletín, por la fama del verdadero autor, lo dejó en evidencia (“la había encontrado entre los apuntes…”); los estudios sobre la adolescencia que, según publicó un diario de Rafaela, realizó en “centros especializados europeos”, aprovechando el viaje al Segundo Noviciado, tuvieron más suerte… La enorme araña situada en el techo del dormitorio de los pensionistas de Rafaela, que “hipnotizó”, aventando así todo peligro de que cayera sobre algún desprevenido ya acostado, y que Fausto bajó tiesa (el arácnido entomológico estaba muy bien disecado), mediante una escalera y una pértiga o caña adecuada, eso fue un despliegue notable y exitoso.

Un recuerdo más: me mostró alguna vez, la carta que enviaba a sus alumnos internos, una vez que se hallaban en sus casas, de vacaciones. Un saludo, recuerdos, algún consejo de vida cristiana. Era una carta tipo, con breve saludo para cada joven. Llevaba muy bien a su sección. En Luján, como el H. Aurelio, siempre fue encargado de los alumnos mayores. En verano, los Hermanos del Curso de Estudios aprovechábamos las instalaciones de la sede. En realidad, también era la Sede del Club Jorge Newbery (ver imagen y nota 3 ). Apreciábamos las abundantes fotos de los trasparentes, hacíamos los campeonatos de truco en las mesitas ad hoc, desarrollábamos nuestras partidas de billar. Fausto, contento de brindar servicio, como siempre. Por la noche, nos atendía en la enfermería de las posibles nanas, especialmente de las pequeñas contusiones, moretones, entorsis y otras cosillas, propias de los encuentros futbolísticos estivales, llenos de enjundia y fervor H.M.E. Alguna rara vez, nos convidó con una copita de goûte. Gran respeto al valor discreción: sin desentonar, el recipientillo para el servicio era de esas copitas que se emplean para baños oculares… ¡cosas de Fausto, el creativo! Apenas finalizado el Retiro, una vez que el H. Provincial había efectuado la nómina (11 de febrero rabioso) y que habían partido los Hermanos no tan jóvenes como nosotros, era de ver la afluencia apurada del joven y marista pueblo de Dios. Quienes, hasta con la cama hecha y empujándola, emigrábamos hacia el de los mayores, el de Fausto, el más fresco de los dormitorios…

Y, tantas anécdotas… El Hno. Lucas, en Sgda. Familia, llegando tarde a cenar, y Fausto aconsejándolo: “Cortá finito, Lucas, que tiene más sabor,” frente a nuestro cohermano, liado con la magna pieza de mortadela. # Los Hermanos Escolásticos, en cierta época, pasaban algunos días semanales en Cochabamba. Una noche de lluvia, la imagen por TV era al aire libre, con la considerable lluvia cayendo por la pantalla. Fausto,entrando desde la cocina, con un trapo en las manos, lo pasa, hacendoso, por sobre la tapa transparente del televisor,sobre las imágenes. Con toda seriedad, y, al costado del aparato,estruja el trapo rejilla, del cual cae abundante chorro de agua… grandes risas…# Septimio, por épocas, llegaba tarde a las comidas. Fausto lo atendía muy bien, de acuerdo a su habitual estilo. El recién llegado narraba eventos, sucedidos, situaciones, comentaba… Fausto, algunas veces, falto de credulidad, se levantaba, abría la ventana, y explicaba: “Así salen los globos.” Muy buenos amigos, también afirmaba de Fausto que le tenía mucha fe al puré. Era cuando, en algunas semanas, dicho alimento insistía en presentarse.# Con alguien que lo llevaba, iban arribando a Marcos Juárez. En el camino de ingreso a la ciudad, una muy larga fila de vehículos, inmovilizados. Por alguna causa, allí estaban. La policía controlaba el orden, pero nadie entraba en el poblado. Nuestro Doctor López, con su guardapolvo de enfermería, baja del vehículo, avanza hacia la guardia, hace discreta ostentación de alguna identificación sanitaria. Explica algo.

Arte de magia, les franquean el paso. # A todas estas muestras de serenidad productiva, el Hno. Ruperto gustaba de llamar “los grandes despliegues de Fausto.”# He oído contar el último match de fútbol jugado por él, en el verano marista de Luján. Ocupaba puesto de delantero lateral. Se despedía de tantas y tan gratas jornadas jugadas con los Hermanos… los afamados capital vs. provincia de después de los ejercicios espirituales… y tantos campeonatos. En aquella última jornada, finalizado el encuentro, se quitó los papirulos (el calzado futbolero ), los colgó, según la expresión criolla que indica “ fue la última vez”, y dio la vuelta olímpica, llevado en andas por los cohermanos. Fausto era así, creaba climas festivos, sin notarlo.

Sí, fue único, con rasgos de niño y entrega de santo a sus hermanos… “ Quien estuvo siempre al servicio de los demás, quien atendió incansablemente a tantos enfermos, no quiso dejarse cuidar ni un solo día. Cuando la Comunidad tomó conocimiento de la gravedad de su estado, ya no hubo posibilidad ninguna de intervenir, en cuestión de dos horas, rodeado de sus Hermanos y de médicos, se fue conscientemente, serenamente, alegremente.” Del artículo firmado por el Hno. Esteban Suárez, LUJÁN, TOMO 1974 – ’79.
Titulaciones. Título elemental del Magisterio, prov. B.A., 1925; 1924. Secundaria, Título Superior del Magisterio, 1934.

Nos queda aún algún párrafo de la nota del H. Esteban Suárez, citada más arriba. A continuación: “… es insignificante lo que tiene que ‘hacerse perdonar’ y, en cambio, es interminable la lista de regalos, y por cierto que de exquisita finura, con que el Señor premió su vida, para premio de cuantos hemos compartido su existencia.
Su vida ha sido una entrega en actitud de servicio. ¿Quién recuerda una negativa de su parte cuando solicitó sus servicios? Donde había una necesidad que aliviar, un favor que hacer , una dolencia que aliviar, ahí estaba el Hno. Fausto.
Esta actitud de servicio se veía realzada por la forma gozosa como actuaba. No es fácil enumerar las intervenciones felices y alegres con que matizó las jornadas y su vida entera; dispuesto siempre a romper el frío de una situación incómoda y a alegrar la reunión o el encuentro entre Hermanos, su aporte al gozo y a la alegría común fue fecundo y eficaz.

Sus múltiples actividades no son contabilizables: las “visitas” lo encontraban jovial y dispuesto a brindarles habitación “con baño privado y música funcional”, no sin antes ofrecerles alimento preparado con gusto y servido con delicada atención.
Los viajeros eran alegremente sorprendidos con sus misivas, donde, junto a las noticias de familia, se podían leer transcripciones de la Sagrada Escritura, con comentarios de exégesis muy personales.
En la casa, nada escapaba a su constante trajinar: ropería, lavandería, despensa, arreglos de todo tipo, empleados, provisiones y, por sobre todo, la cocina: era un verdadero artista en el arte culinario.

Los enfermos fueron sus preferidos y quienes gozaron sin medida de su tiempo y de sus cariñosos desvelos. Tratándose de un dolor, ni el cansancio, ni el tiempo, ni la distancia, eran capaces de disminuir el ritmo de su generosa y estimulante entrega.
(El articulista hace notar que tanta y agobiadora actividad, nunca fue obstáculo y, mucho menos, pretexto para fallas en la asistencia a los ejercicios comunitarios.) …otra de las facetas de su rica personalidad: su gozosa entrega a la Comunidad, y en la Comunidad, a cada uno de sus integrantes: compartía con naturalidad preocupaciones, alegrías y oraciones.
(Hay una referencia a la dignidad y cuidado en lenguaje, comportamientos y actitudes, como ya se ha dicho. Imponía ‘multas’ a quien empleaba expresiones menos dignas. Cambiaba el canal de TV. si el espectáculo no concordaba con sus criterios religiosos.) Quiera Dios que su ejemplo nos impulse a todos a crear una atmósfera diáfana, donde todos puedan sentirse cómodos.
Cruzada eucarística. Preside el grupo su Director Efectivo, Hno. Fausto López.

Por la mañana, a las 6,15: Misa y Comunión General en la Capilla del Colegio, adornada como en sus mejores días.
A las 10: Asamblea General para renovar la Comisión Directiva, la que quedó así formada. (Transcribe los cargos y los electos para cada uno, y continúa:)
A las 12 hubo banquete, servido en el comedor de la Escuela.
A los postres habló el señor Presidente, P. Corvera, quien agradeció a la Comisión cesante la labor realizada durante el presente año.
A las 5.45 se dio una velada literaria en el salón de Actos del Colegio.
¡Gloria y honor a Jesús Sacramentado!
Firmado: Pedro Imizcoz, Secretario.

Queremos cerrar este capítulo “Dr. López” con una página del Hno. Palomino del Río, con su firma literaria de “Leoncillo.” Nos ha llegado en un texto mecanografiado, y su valor impone la transcripción de párrafos. Hélos aquí, a continuación.
Y cayó en plena acción ante la muerte y con el corazón ardoroso entre las manos cuando veía que se le paraba frente al urgente anhelo de seguir viviendo, porque aún tenía obligaciones que cumplir en el servicio de los demás, y cuidar enfermos y atender las exigencias y requerimientos de los Hermanos y cuantos preguntaban por él en la Casa de la Sagrada Familia, en el sanatorio, en el Hospital, en Luján o en Pilar o allí donde se sabía que su agilidad física o mental, su abnegación o su competencia en los diversos menesteres exigibles y exigidos en la Vida de Comunidad iba prontamente con su alto espíritu de caridad y sus trotes de diligente y buen Samaritano Marista.

Porque todos, hombres maduros o gente joven, hemos conocido y admirado al Hermano Fausto como cohermano y Profesor y en su función de enfermero, hemos aplaudido la labor del “Doctor Fausto López” título y mote con que exclamativamente y con hondura de cariño lo hemos denominado y llamado siempre, porque su pulso formidable para dar inyecciones, su mano habilísima para aplicaciones de panaceas y pócimas, su experta serenidad y su cautivante aplomo para tratar a los enfermos y su calante para tratar a los enfermos y su calante palabra apropiada y convencedora, le habían dado una aureola de sapiencia médica que hasta a los mismos profesionales les inspiraba confianza y seguridad.

Ofrecemos El Remillete.
Un declamador sin apuros. Con motivo de las Bodas de Oro de la Provincia, 1953, se hicieron distintas celebraciones. En el Curso de Estudios de verano, en el que nos juntábamos buen contingente de Hermanos, no dejamos de alegrarnos por el acontecimiento. No sólo se desarrolló el clásico “Fogón,” con el que expresábamos nuestros sentimientos. También hicimos una representación del desembarco en Buenos Aires, descendiendo del Reina María Cristina nuestros fundadores. Para el caso, ocupaban su lugar varios de los cursantes. Nos quedó a todos la satisfacción de algo bien hecho, tanto más cuanto que los fundadores presentes manifestaron su simpática conformidad con lo visto y oído. Por la noche, ya obscuro, se desarrollaron diversos números escénicos, casi todos resaltando algo de aquel 25 de septiembre de 1903.

Una de las actuaciones más relevantes cupo al Hno. Fausto López. Declamó un bello y largo poema, con especial dedicación a los Fundadores. Frente al micrófono, con su voz atenorada, buen timbre y mayor convicción, fue desgranando estrofa por estrofa. Nada de apuntadores ni papeles socorristas. Para más, una potente luz le daba de frente y de abajo hacia arriba, proyectando su sombra, enorme, sobre una sábana blanca, a manera de telón, y sobrepasándola hacia arriba, dando contra el chalet del parque del colegio, próximo a la fuente de la Virgen. El público asistente, como dice la jerga, “ se venía abajo.” El Hno. Fredien avanzó, apenas terminado el recitado, y besó en la mejilla a Fausto. ¡Más aplausos aún! Varios de nosotros hicimos fundamento de una cordial admiración en la importantísima memoria de que había hecho gala. Conocedores del secreto, algunos Hermanos nos fueron revelando el quid de la cuestión. Semejante poema, de ninguna manera el declamador lo había retenido en su memoria. Con la ayuda de un grabador, lo tenía introducido en la cinta sensible (seguramente que era un Geloso, de carrete de cinta). Disparado el audio, Fausto iba gesticulando y como diciendo él mismo. Fue una sincronización francamente maravillosa. Contó luego que la circunstancia difícil se dio al comenzar… el aparato en marcha y el sonido sin llegar ni dando aviso previo de que iniciaba. Conjuró la cosa haciendo como que ponía en condiciones el micrófono, declarándose en estado de declamador casi repentinamente. Creo que nadie advirtió. Esto lo contó luego él mismo. Mucho antes que los conjuntos modernos, algún Hermano Marista ya acudía al “play back…” De todas maneras, siempre hemos considerado que fue un momento destacado del festejo.

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