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HNO. DAMIAN AUGUSTO

Nombre Civil: Simón Audisio.

Fecha de Nacimiento: 08/02/1892.

Lugar de Nacimiento: Entracque — Cúneo — Italia.

Fecha de Profesión: 19/03/1910.

Fecha de Defunsión: 05/12/1975.

Estable 1892 – 1975.
Nacimiento: Entracque, (Cúneo, Italia) 08.02.1892.
Enero 1907: Junior, Mondoví.
01.09.1909: Junior, Luján.
24.01.1908: Llega al país.
01.09.1909: Postulante.
19.03.1910: Toma de Hábito.
Febrero 1924: 2º Noviciado, Grugliasco.
Actuación … 50 Años.
Maestro……………………20 a.
Profesor…………………..7 a.
Director…………………..14 a.
Administrador…………… 4 a.
A cargo Ed. H.M.E. ……… 5 a.
Visita de familia: junio 1949.
Fallece en Pilar.
+ 05.12.1975 84 Años y 66 de Vida Religiosa.

SIMÓN AUDISIO era hijo de Don Giuseppe, sastre de profesión, y de Doña Giovanna Ferrero. En ambas fichas, la de secretaría provincial y la complementaria, no figura ningún hermano de familia. Pero, recordemos que era sumamente reservado, a tal punto que ha sido de gran dificultad encontrar una foto suya. La que aparece, es tomada de una foto grupal.

En la que se ha encontrado una persona sola, hay dudas de que sea suya… Ni siquiera revista en la ficha de Secretaría Provincial la habitual de cada Hermano.
Iniciación cristiana. Fue bautizado en la parroquia San Antonino el día 9, al siguiente de su nacimiento. Sin que figure fecha, recibió la Confirmación en la misma parroquia.
Documentación Libreta de Enrolamiento 3397943. Distrito Militar 52. // Cédula de Identidad 701306, Policía Federal. // Nacionalizado argentino en 1942. Títulos Habilitantes Primaria: Resolución del Consejo Nacional de Educación 1914. Título Elemental del Magisterio: Prov. Buenos Aires 1919; Mendoza 1963. Secundaria: Resolución Ministerial de 1930.

Unas pinceladas desde San Rafael. No contamos con material abundante. No dejaremos de aprovechar un párrafo publicado en ELEVACIÓN, octubre 1967, pág. 31. Se habla de él en tanto miembro de la comunidad del colegio, conformada por 13 religiosos. Lo firma prestigiosa pluma, la del Hno. Julián García Rilova.

“El Hno. Damián, además de atender el Primer Grado Inferior, se ocupa, con dedicación y sagacidad, de que nunca falten patos en el gallinero, constituyéndose así en preciada solución del menú festivo. Muchos de sus patos llevan su nombre, sin que se sepa cuál fue el duende que se lo endilgó. No vamos aquí a consignar tales nombres, por no faltar el respeto a algún personaje, discutido tal vez, mas digno, creemos, de mayor deferencia. El gallinero cuenta, asimismo, con un atractivo huésped; se trata de un choique (Ñandú), que se pasea por la quinta con apostura real. Claro, al lado de los patitos, ¿cómo no va a creerse Su Majestad el Choique? Tiene excelente estómago: engulle cuanto le dan. Como postre prefiere clavos, llaves y monedas”.

Sus últimas obediencias. Las encontramos en el número de noviembre 1975. En página 53: con la autoría del Hno. J. Elcarte Elía , la “CRÓNICA DE VILLA MARISTA A primeros días del mes de setiembre llegó a ésta, procedente de la ciudad de San Rafael, acompañado por el Hno. Luis González, el H. Damián Augusto. Por su avanzada edad, ya tiene el cuerpo muy achacoso, pero el espíritu permanece aún joven. Sus ojos, de profundísima mirada, escrutadores, son un ‘Allegro vivace’. A cualquiera que entra a verle le hace las más variadas y chocantes preguntas”.

En página 54, en la crónica del COLEGIO SAN RAFAEL, que firma el Hno. Jesús Andrés: “Mucho le costó al querido Hno. Damián el dejar ‘Su Colegio’. Alrededor de 30 años pasados en beneficio de la juventud sanrafaelina no pasaron en vano. Ante una enfermedad permanente y el no poder ser atendido con el cuidado que su doliente salud requería se le pidió aceptara ser trasladado a Pilar, donde se le ofrecerán todas las atenciones que se merece. Recabado este consentimiento el Hno. Director y el Hno. Luis González le acompañaron el día 7 de setiembre hasta Pilar, donde lo dejaron en manos del enfermero provincial, el Hno. Guillermo”.

Firmada en Rosario, enero de 1976, por el Hno. León Gonzalo, y publicada en marzo abril del mismo año, encontramos la nota necrológica. Sigue aquí mismo. Se presentan párrafos.

EN RECUERDO: + HNO. SIMON ADISIO
(Damián Augusto)

“Antes de empezar la redacción de estas cuartillas, hemos traído ante nuestros ojos y hemos colocado en el plano lúcido de nuestra mente la figura difícil de esbozar y proyectar en una interpretación equilibrada y justa de este benemérito miembro del Instituto Marista y de nuestra Provincia Marista de Córdoba. Esta actitud nuestra es necesaria para meternos con lucidez y seguridad, a presentar en las líneas de la fidelidad y exactitud la recia estampa y el panorama auténtico de la larga vida y de la noble existencia, con sus altibajos y sus grandezas de este inolvidable Hermano.

Ante sus contornos de noble figura nos hemos tenido que detener con atención y respeto, como solemos hacerlo frente a un valioso retablo, poblado de años y enriquecido de luz y misterio.

Porque algo y mucho más que un rico y viejo retablo representa para nosotros – Hermanos Maristas – la recia y compleja personalidad de uno de nuestros cohermanos, en este caso el Hno. Damián Augusto, a quien le debemos el tributo de nuestra admiración y de nuestro respeto por sus 84 años de edad y sus 66 de Vida Marista”.

En la presentación de su recorrido vital, habla de “una vida ardua y difícil y que estuvo siempre iluminada por el rico atractivo de la peripecia y envuelta en la poliforme variedad de la anécdota, ya que de ambos elementos estuvo matizada su existencia”.
Coincide con lo ya observado respecto a su ingreso al Juniorado de Luján: “… y luego el 24 de enero de 1908, al de Luján (Argentina). Y debemos anotar que le tocó ser, con otros 12 jóvenes llegados con él de Europa, fundador del Juniorado de Luján…”.

También perteneció al grupo de Hermanos jóvenes fundadores del Escolasticado, desde marzo de 1911. En febrero de 1916 integra la comunidad fundadora del C. M. Belgrano. De febrero de 1953 a 1967, se desempeña en la función de maestro de Infantil. Allí mismo, desde enero de 1968 desempeña diversas actividades. Hasta que la salud y la edad imponen su traslado a Pilar. Hacemos notar que hemos seleccionado de la nota solamente detalles que no se advierten en el cuadro de sus actuaciones.
Y sigue así el texto:

“Quienes a su vera vivieron muchos o pocos años, conservarán en los niveles de su memoria y en los pliegues de su corazón diversidad de recuerdos, con los cuales, en las coordenadas del tiempo y del espacio, podrán captar las luces y sombras de la personalidad del H. Damián Augusto, con su corazón fuerte, su temperamento conflictuado y sus reacciones explosivas, a veces explicables y otras sin pauta segura para llegar a la profundidad de su contextura psicosomática y espiritual. El teorema de su vida sólo puede ser explicado y comprendido hasta el límite de lo posible, acudiendo a la diagonal de la síntesis, que nos guíe de la mano por la senda de la benevolencia y del amor. Y en esa línea podremos explicar mejor sus procederes y actitudes, su modo de ser introvertido y los exabruptos de su proceder. Por otra parte no podemos olvidar que fue un hombre severo y exigente, tenaz y laborioso, un ‘burro de trabajo’, sin evasiones ni excusas.

Digamos para cerrar esta breve semblanza que ante la vida y la muerte de nuestro Hermano, lo único que vale la pena es vivir como debemos, para poder morir en el surco que abrimos con nuestra entrega a Dios larga y serena, generosa y permanente. Sólo así daremos a Dios la vida bellamente aquí o allí. Y a eso debemos aspirar: a vivir y morir con la simplicidad y la generosidad del buen servidor de Dios, aunque tengamos que llegar al último suspiro a través de larga enfermedad y duros sufrimientos, como le aconteció al H. Damián Augusto”.

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